viernes, 9 de enero de 2015

Cuarta motivación "Aprenda de los errores del pasado"

Aprenda de los errores  del pasado

 He notado que una de las cosas que más escucho de  personas que no se han remontado a la altura de sus potencialidades es lo referente a su pasado. Suelen contar todas aquellas derrotas y desdichas que les sobrevino en el ayer, que pareciera que eso es lo que debe determinar y dirigir su presente y su futuro. Ciertamente todos nosotros fuimos expuestos a momentos difíciles en el pasado, unos más que otros por supuesto, pero eso no nos debe indicar que debo traerlo a memoria a cada momento para revivir esa sensación de tristeza nuevamente y quedarme allí estancado. Creo que toda persona que desea jugar un papel protagónico y positivo  en su vida tiene que aprender a dejar su pasado en la posición donde debe estar; en el pasado. Si somos objetivos con relación a lo que sucedió tiempo atrás  llegaremos a la conclusión que NADA SE PUEDE HACER POR NUESTRO PASADO.

   Hay una historia en la Biblia que mientras la leía, Dios trajo a mi corazón una revelación que en verdad impactó profundamente mi vida con referente a lo que quedó atrás. Me refiero a la destrucción de parte de Dios de dos ciudades llamadas Sodoma y Gomorra. Dicen las sagradas escrituras que estas ciudades habían llegado a una posición de pecado impresionante. El homosexualismo y la prostitución eran lo más normal para la mayoría de los habitantes de estas ciudades. Sin embargo, allí en medio de tanta perversión habitaba una familia  compuesta por cuatro personas que Dios, por un pacto que tenía con Abraham,  debió liberarla. Y para esto manda a  unos ángeles  para que le advirtieran a Lot  que había que salir de ese lugar con su esposa y su dos hijas porque venía una gran juicio divino. No obstante, en el momento de salir para escapar de la destrucción, Dios le da unos requisitos que debían de seguir al pie de la letra:

“Escapa por tu vida; no mires tras ti, no pares
 en toda esta llanura; escapa al monte
 no seas que perezca”
Génesis 19:17

   Observe que intencionalmente subrayé en el versículo bíblico  las palabras “no mires tras ti” porque fue eso precisamente lo que no  cumplió la mujer de Lot cuando escapaba de la destrucción de Sodoma y Gomorra: 
“Entonces la mujer de Lot miró hacia atrás, a espalda
 de él, y se volvió estatua de sal”
Génesis 19:26

  Meditaba en este “extraño” juicio de Dios de convertir en una estatua de sal a la mujer de Lot. Me preguntaba por qué una estatua y no una muerte quizás mas común, como por ejemplo, caer allí muerta y punto, o quedar sin voz, como le pasó al sacerdote Zacarías cuando dudó  que no podía en su vejez tener a Juan el bautista con su esposa Elizabet. Sin embargo, en medio de esa meditación vino a mi espíritu una característica que tienen de las estatuas: ellas están estáticas,  es decir, no se mueven. Y es exactamente lo que le sucede a las personas que tienen su mirada en el pasado; se paralizan y adormecen su potencial, para no experimentar el glorioso  futuro que Dios ha determinado para ellas. Es decir, que mientras ellas se quedan contemplando y comentando lo que les sucedió, desaprovechan las oportunidades que rodean su presente. Analice estas palabras que le escribió el apóstol Pablo desde una cárcel a la Iglesia de Filipo:

“olvidando ciertamente lo queda atrás, y extendiéndome
a lo que está adelante, prosigo a la meta, al
premio del supremo llamamiento
de Dios en Cristo Jesús”
Filipenses 3:13,14

   ¿Leyó bien las primeras cinco palabras? Estoy seguro que sí. Usted debe OLVIDAR  o no traer a memoria los acontecimientos que le hacen daño a su vida emocional, pues de lo contrario se paralizará como una estatua en una vida improductiva. Asi que, desde hoy en adelante no caiga en el error de recordar las malas experiencias de su pasado como que si ya no hay remedio, piense en ello pero solo para recordar las enseñanzas que pudo dejar a su vida. 


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