Aprenda de los errores del pasado
He notado que
una de las cosas que más escucho de
personas que no se han remontado a la altura de sus potencialidades es
lo referente a su pasado. Suelen contar todas aquellas derrotas y desdichas que
les sobrevino en el ayer, que pareciera que eso es lo que debe determinar y
dirigir su presente y su futuro. Ciertamente todos nosotros fuimos expuestos a
momentos difíciles en el pasado, unos más que otros por supuesto, pero eso no
nos debe indicar que debo traerlo a memoria a cada momento para revivir esa
sensación de tristeza nuevamente y quedarme allí estancado. Creo que toda
persona que desea jugar un papel protagónico y positivo en su vida tiene que aprender a dejar su
pasado en la posición donde debe estar; en el pasado. Si somos objetivos con
relación a lo que sucedió tiempo atrás
llegaremos a la conclusión que NADA
SE PUEDE HACER POR NUESTRO PASADO.
Hay una historia en la Biblia que mientras
la leía, Dios trajo a mi corazón una revelación que en verdad impactó
profundamente mi vida con referente a lo que quedó atrás. Me refiero a la
destrucción de parte de Dios de dos ciudades llamadas Sodoma y Gomorra. Dicen
las sagradas escrituras que estas ciudades habían llegado a una posición de
pecado impresionante. El homosexualismo y la prostitución eran lo más normal
para la mayoría de los habitantes de estas ciudades. Sin embargo, allí en medio
de tanta perversión habitaba una familia
compuesta por cuatro personas que Dios, por un pacto que tenía con
Abraham, debió liberarla. Y para esto
manda a unos ángeles para que le advirtieran a Lot que había que salir de ese lugar con su
esposa y su dos hijas porque venía una gran juicio divino. No obstante, en el
momento de salir para escapar de la destrucción, Dios le da unos requisitos que
debían de seguir al pie de la letra:
“Escapa por tu
vida; no mires tras ti, no pares
en toda esta llanura; escapa al monte
no seas que perezca”
Génesis 19:17
Observe que intencionalmente
subrayé en el versículo bíblico las
palabras “no mires tras
ti” porque fue eso precisamente lo
que no cumplió la mujer de Lot cuando
escapaba de la destrucción de Sodoma y Gomorra:
“Entonces la
mujer de Lot miró hacia atrás, a espalda
de él, y se volvió estatua de sal”
Génesis 19:26
Meditaba en este “extraño” juicio de Dios de
convertir en una estatua de sal a la mujer de Lot. Me preguntaba por qué una
estatua y no una muerte quizás mas común, como por ejemplo, caer allí muerta y
punto, o quedar sin voz, como le pasó al sacerdote Zacarías cuando dudó que no podía en su vejez tener a Juan el
bautista con su esposa Elizabet. Sin embargo, en medio de esa meditación vino a
mi espíritu una característica que tienen de las estatuas: ellas están
estáticas, es decir, no se mueven. Y es
exactamente lo que le sucede a las personas que tienen su mirada en el pasado;
se paralizan y adormecen su potencial, para no experimentar el glorioso futuro que Dios ha determinado para ellas. Es
decir, que mientras ellas se quedan contemplando y comentando lo que les
sucedió, desaprovechan las oportunidades que rodean su presente. Analice estas
palabras que le escribió el apóstol Pablo desde una cárcel a la Iglesia de
Filipo:
“olvidando
ciertamente lo queda atrás,
y extendiéndome
a lo que está
adelante, prosigo a la meta, al
premio del
supremo llamamiento
de Dios en
Cristo Jesús”
Filipenses
3:13,14
¿Leyó
bien las primeras cinco palabras? Estoy seguro que sí. Usted debe OLVIDAR o no traer a memoria los
acontecimientos que le hacen daño a su vida emocional, pues de lo contrario se
paralizará como una estatua en una vida improductiva. Asi que, desde hoy
en adelante no caiga en el error de recordar las malas experiencias de su
pasado como que si ya no hay remedio, piense en ello pero solo para recordar las enseñanzas que pudo dejar a su vida.






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